Netflix se muda a la nube de la mano de Amazon

COMUNICADO OFICIAL.- 

El viaje de Netflix a la nube comenzó en agosto de 2008, cuando tuvimos un problema muy grave con la base de datos y estuvimos tres días sin poder enviar DVD a nuestros miembros. Ahí nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar de los puntos de error únicos de escala vertical (las bases de datos relacionales de nuestro centro de datos, por ejemplo) a otros sistemas en la nube distribuidos, altamente fiables y escalables horizontalmente. Elegimos Amazon Web Services (AWS) como nuestro proveedor de la nube porque nos ofrecían la escala más alta y la gama más amplia de servicios y funciones. Antes de 2015 ya habíamos migrado a la nube la mayoría de nuestros sistemas, incluidos todos los servicios de cara al cliente. Sin embargo, queríamos tomarnos el tiempo necesario para determinar una ruta a la nube segura y duradera para nuestra infraestructura de facturación, así como para todos los aspectos de nuestra administración de datos de clientes y de empleados. Nos complace anunciar que, a principios de enero de 2016, tras siete años de esfuerzo, terminamos la migración a la nube. Y ya apagamos los últimos bits del único centro de datos que seguía usando nuestro servicio de transmisión.

La mudanza a la nube ha aportado muchas ventajas para Netflix. El número de miembros de transmisión que teníamos en 2008 se ha multiplicado por ocho. Además, son mucho más activos, como demuestra el número total de visualizaciones, que se triplicó en los últimos ocho años:

El propio producto de Netflix ha seguido evolucionando con rapidez, al incorporar muchas funciones nuevas sedientas de recursos, y al depender de volúmenes de datos cada vez mayores. Nos habría sido dificilísimo sostener un crecimiento tan vertiginoso de nuestros centros de datos; no habríamos tenido tiempo ni de montar los servidores en las estanterías. La elasticidad de la nube nos permite agregar miles de servidores virtuales y petabytes (millones de gigabytes) de espacio de almacenamiento en unos minutos, y por eso ha sido posible esta expansión. El 6 de enero de 2016, Netflix amplió su servicio a más de 130 países nuevos, convirtiéndose en una red de televisión por Internet verdaderamente global. El poder utilizar varias regiones en la nube de AWS, repartidas por todo el mundo, nos permite cambiar de sitio dinámicamente y ampliar la capacidad de nuestra infraestructura global. Así podemos crear una mejor experiencia de transmisión para los miembros de Netflix, independientemente de dónde se encuentren.

Dependemos de la nube para todo lo que necesitamos en cuanto a informática escalable y espacio de almacenamiento: nuestra lógica empresarial, las bases de datos distribuidas y el procesamiento y análisis de grandes datos, las recomendaciones, la transcodificación y otros centenares de funciones que conforman la aplicación de Netflix. El video se transmite a través de Netflix Open Connect, nuestra red de entrega de contenidos que se distribuyen globalmente para enviar de manera eficaz nuestros bits a los dispositivos de los miembros.

La nube también nos ha permitido aumentar de manera significativa la disponibilidad de nuestro servicio. En nuestros centros de datos a veces sufríamos apagones y, aunque pasamos algunos momentos difíciles inevitables en la nube, sobre todo los primeros tiempos de la migración, hemos apreciado un aumento constante en nuestra disponibilidad total, cada vez más cerca de nuestra meta de cuatro nueves (99,99 %) de tiempo de actividad del servicio. Es imposible evitar los fallos en los sistemas distribuidos a gran escala, ni siquiera si están basados en la nube. Sin embargo, la nube permite generar servicios de alta fiabilidad a partir de componentes fundamentalmente no fiables pero redundantes. Al incorporar los principios de la redundancia y degradación correcta a nuestra arquitectura, y al mantener la disciplina de simulacros de producción regulares con Simian Army, podemos sobrevivir a los fallos en la infraestructura de la nube y dentro de nuestros propios sistemas sin afectar la experiencia de los miembros.

La reducción de costos no fue el motivo principal de nuestra decisión de mudarnos a la nube. Pero es innegable que nuestros costos en la nube por inicio de transmisión son mucho menores que los del centro de datos, un efecto colateral más que bienvenido. Esto es posible gracias a la elasticidad de la nube, que nos permite optimizar constantemente la mezcla de tipos de instancias, y crecer y disminuir el espacio que ocupamos casi al instante sin tener que mantener búferes de gran capacidad. También podemos aprovechar la economía de escala que solo pueden existir en el gran ecosistema de la nube.

Teniendo en cuenta las ventajas evidentes de la nube, ¿por qué hemos tardado siete años enteros en terminar la migración? La verdad es que la mudanza a la nube supuso muchísimo trabajo, y tuvimos que tomar decisiones muy difíciles a lo largo del camino. Seguramente la manera más sencilla de mudarse a la nube habría sido sacar todos los sistemas, sin cambiarlos, del centro de datos y soltarlos en AWS. Pero si hubiéramos hecho eso, nos habríamos llevado con nosotros todos los problemas y las limitaciones del centro de datos. En cambio, optamos por el enfoque “nativo de la nube”: reconstruimos de manera virtual toda nuestra tecnología y cambiamos radicalmente nuestra forma de llevar la empresa. Desde el punto de vista de la arquitectura, migramos de una aplicación monolítica a cientos de microservicios, y desnormalizamos nuestro modelo de datos usando bases de datos NoSQL. La aprobación de presupuestos, la coordinación centralizada de versiones y los ciclos de aprovisionamiento de hardware de varias semanas dieron paso a una entrega continua y a equipos de ingenieros que toman decisiones independientes con herramientas de autoservicio en un entorno DevOps de conexión directa, lo que ayuda a acelerar la innovación. Tuvimos que establecer muchos sistemas nuevos, así como aprender nuevas habilidades. Transformar a Netflix en una empresa nativa de la nube requirió mucho tiempo y esfuerzo, pero nos colocó en una posición mucho mejor para seguir creciendo y convertirnos en una red de televisión global.

La tecnología de transmisión de Netflix ha avanzado muchísimo en los últimos años y da gusto no sentir las limitaciones que teníamos antes. Dado que la nube es algo bastante nuevo para muchos en nuestra industria, todavía quedan muchas inquietudes por contestar y muchos problemas que resolver. A través de iniciativas tales como Netflix Open Source, esperamos seguir colaborando con mentes tecnológicas muy brillantes y enfrentar juntos todos estos desafíos.

-Yury Izrailevsky, Stevan Vlaovic y Ruslan Meshenberg

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